DVení, te cuento sin afán

Literatura breve · Medallo, a deshoras

Relatos cortos de una vida bohemia y enamorada.

Historias para leer con una copa, una herida o cinco minutos libres. Poesía absurda, cruel y —a veces— sospechosamente tierna.

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Primera edición digital
Hecha para dramáticos inquietos

Índice de daños

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Cuatro relatos para empezar. Ninguno incluye consejos responsables. El tercero tiene intereses.

01

De Lilibeth y los puntos suspensivos

Yo sabía que me esperaba lo inevitable. Lo que no sabía era que tendría overol azul, brackets rosas y una pregunta imposible de responder con dignidad.

02

De cuando Marley casi cruza el puente

Era la primera noche en casi tres años que iba a despertar sin escuchar sus patas, sus reclamos ni los ladridos con los que defendía nuestra puerta.

03

De cuando un “amigo” me tumbó veinte lucas

Para un estudiante de diecinueve años, veinte lucas no eran solamente veinte lucas. Eran presupuesto, plan de contingencia y una fe ciega en el futuro.

04

De cuando Oracio no fue solamente al D1

Brian ya había contado su versión. Cuando Oracio decidió escribirles a sus amigos, entró voluntariamente a un tribunal cuya sentencia parecía estar redactada.

Relato 015 min de lectura

Y ahí estaba yo. Sentado, encorvado y con la sonrisa perdida, sabiendo que me esperaba lo inevitable.

Escuché que dijeron mi nombre. Una muchacha de overol azul y brackets rosas me hizo una seña para entrar.

—¿Dónde tiene los puntitos?

—Jeje… en las bolas.

Sin perder la sonrisa, contestó: «Pues vaya descubriéndose las bolas». Era evidente: me deseaba con una intensidad difícil de ocultar.

Todo parecido es sospechoso

Todo aquí es ficticio. ¿O tal vez no? La línea que divide lo real de lo ficticio la pones vos.

Sin moralejas. Sin algoritmos. Aciertos y desaciertos, siempre con el mismo entusiasmo.